domingo, 1 de septiembre de 2013

Rutina


Soy el genio que habita en los cubos de caldo para sopa; y debido a la existencia efímera de estos cubos, la industria alimenticia vuelve a envasarme cuando concluyo mi trabajo.
Durante una cocción, entre el humo del hervor, me aparezco ante el cocinero -o cocinera- y le otorgo tres deseos que, frecuentemente, se repiten de la siguiente manera. El primero es de índole gastronómico: un plato sabroso, exquisito. El segundo enfatiza en el éxito de una velada romántica. Y para el tercer deseo, el detergente y los guantes de látex me esperan para refregar la vajilla con agua caliente.

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