lunes, 19 de noviembre de 2012

Tortuga

    Cuando empezó el otoño, las hormigas invadieron el patio e hicieron caminos al rededor de los canteros. Después devoraron la higuera y la rosa (ése fue el proceso más triste porque destruyeron la belleza del jardín). Y como si fuera poco, en invierno, entre todas las hormigas me sacaron dormida del caparazón y me dejaron desnuda bajo la clavelina china.

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