domingo, 4 de noviembre de 2012

El escribiente

     Vuelvo a llegar tarde a mi trabajo y el patrón me pide el cuaderno de actas. Al descubrir que está en blanco, sin anotaciones, me excuso diciendo que la tinta abandonó la forma de la escritura. De inmediato, soy reprendido y me pongo a escribir hasta que vuelve a sonar el despertador con la casa oliendo a café y tostadas con manteca.

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