lunes, 1 de noviembre de 2010

La última reflexión de Cachito

    En el aislamiento, en la soledad del encierro, la idea de un mundo externo se distorsiona. Las imágenes o sucesos que veo del exterior a través del vidrio, son deformes y confusas: una mano amiga que se acerca es en una agresión de la que escapo.
    También en el interior las cosas son distintas. Las necesidades y deseos se adaptan a lo que está dentro de los cuatro ángulos rectos que me rodean. Por eso es frecuente mi diálogo con las burbujas, y hasta los excrementos adquieren más valor que el deseo de ser libre; sí, porque muchas veces a semejante degradación llega uno.
    Quedar atrapado afuera, en un mundo desconocido, es el peligro que tiene la búsqueda de la libertad. El crecimiento y la exposición a nuevas experiencias implican riesgo, y muchas veces el final. Aunque lo supe desde un principio, preferí arriesgarme. Es de noche, todos duermen, y no hay nadie que me devuelva al agua.

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